Durante muchos años, en el breve período histórico de la era digital, Google recomendó abiertamente que los creadores de contenidos escritos se centraran en la audiencia humana, que escribieran para el ser humano que lee. Por otra parte, en los mismos años, Google premiaba con las primeras posiciones de posicionamiento en sus resultados de búsqueda y con mucho dinero procedente de su negocio publicitario a quienes escribían para los buscadores (robots), para lo cual se debía seguir un cierto esquema muy particular, moldeando así una forma particular de escribir y de leer.
Esa forma de escribir según los estándares SEO, sin el conocimiento de los editores y sin su permiso, estaba alimentando los grandes modelos de lenguaje de IA, entre otras fuentes que componían su menú. La forma SEO de escribir para Internet fue la forma en que la IA aprendía mejor.
Hacia el final de ese periodo, dieciocho meses antes de que la IA saltara a la escena pública con ChatGPT de OpenAI, sin que casi nadie se diera cuenta, Google comenzó a desmontar su viejo y agotado programa de compartir con los propietarios de los sitios web parte de sus enormes ganancias publicitarias, que obtenía a cambio de los espacios para mostrar sus avisos, desmantelando su programa Adsense. Ese desmantelamiento todavía está en proceso hoy en día.
Cientos de miles de sitios web grandes, medianos y sobre todo pequeños vieron cómo su tráfico procedente de su posicionamiento en el buscador Google desaparecía y, al desaparecer las visitas, su modelo de negocio se desplomaba y sus ingresos procedentes de Adsense se esfumaron. Y ocurrió entonces, cuando ya le habían agarrado la caída al cómo posicionar sus textos en los primeros lugares del buscador. La era del SEO había llegado a su fin. Los niveles de comprensión de la IA ya no tienen límites.
La historia que está por escribirse, liberada la mente humana de los incentivos del dinero de Google y de la moda de los textos generados por IA, que pasará, será la que reciba en su pluma el consejo original y explícito de Google: Escribe para el ser humano que lee.
Soy Javier Portillo. Les escribo hoy, 25 de mayo del año 2025.
Leer también: Limitaciones al poder constituyente
