Mostrando entradas con la etiqueta Revolución Cubana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revolución Cubana. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de junio de 2017

China, Revolución Cubana y Marihuana

Corría el año de 1972 cuando vi por primera vez tres productos que marcan nuestro presente y futuro. Era un sábado cualquiera cuando acompañaba a mi Papá a hacer las compras en el Mercado Principal de Mérida, Venezuela, que por aquel entonces quedaba en el centro de la ciudad a una cuadra de la Plaza Bolívar; edificación que sería devorada por el fuego años más tarde y en cuyo terreno se levantó posteriormente el Centro Cultural Tulio Febres Cordero.

Fue entonces que, con nuestras bolsas de fique al hombro, entre vendedores, olores y colores de productos del campo, carnicerías y pescaderías, nos adentramos al bullicioso ambiente de ventas y regateos del Pasaje Tatuy, que era una pequeña callecita lateral de acceso al mercado.

China, la Revolución Cubana y la Marihuana


Justo antes de entrar al mercado, por la puerta lateral, junto a una máquina de hacer barquillas y a un adivinador ambulante con su loro verde en el hombro, se apostó ese sábado un anciano, bien afeitado y peinado, flaco y de camisa manga corta, con una pequeña maleta cuadrada de cuero que abierta en el suelo mostraba y ofrecía para la venta 3 productos principales:  
  1. Franelas blancas chinas, de hilo muy fino, con tres botones en el cuello, además de cholitas negras chinas –zapatillas– estilo Bruce Lee y camisas blancas cuello Mao; 
  2. Chapitas –o botones decorativos– del Ché Guevara con boina con estrella y chapitas de Fidel Castro con gorra y tabaco en mano; y 
  3. Camisas estampadas y chapitas alegóricas a una planta con hojas puntiagudas de siete brazos, que más tarde supe que la conocían como Cannabis o Marihuana.

Entonces, Papá murmuró algo sobre el futuro de estos productos que tenía que ver con el número de habitantes y la constancia, o algo así.

Luego de detenernos un rato a admirar estas nuevas mercancías, como abalorios, seguimos con nuestra agenda y proseguimos haciendo compras.

Recordando la escena, con el paso del tiempo, me doy cuenta que no supe descifrar lo que había presenciado. Hoy, y por los próximos cien años, los productos chinos dominan el grueso de la oferta mundial; la Revolución Cubana ha sobrevivido hasta sus 58 años y ha esparcido sus semillas en los campos de muchos pueblos; y la Marihuana camina entre aplausos al ámbito de lo permitido, luego de su regulación en Holanda, su legalización en Uruguay y más recientemente en Colorado, California y Nueva York, en los Estados Unidos.

Hoy estoy pendiente de reconocer y descifrar una nueva maleta, de algún viajero del tiempo, que me muestre los signos que marcarán el futuro.